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Y Secretos que Enloquecen: El MSG

 

  Todos conocemos la comida típica puertorriqueña: arroz, habichuelas y ¿Glutamato Monosódico? El Glutamato Monosódico o MSG es uno de los ingredientes más comunes en la dieta moderna, aunque en la mayoría de los casos se encuentra disfrazado o ausente de las etiquetas de los productos que lo contienen.

  Según el Dr. George Schwartz, autor de "Bad Taste: The MSG Syndrome," el MSG se comienza a refinar en Japón a principio de los 1900's, extraído de los vegetales marinos. El Glutamato Monosódico que ocurre naturalmente en los vegetales marinos les da un sabor llamado "umami," es el sabor que el paladar reconoce como proteína y que describimos como suculento o sabroso. El MSG se utilizó originalmente como un aditivo para dar sabor a alimentos de baja calidad, como por ejemplo las raciones de los soldados japoneses durante la guerra.

  Luego de la Segunda Guerra Mundial, se comienza a utilizar el MSG en los Estados Unidos. Para la década de los 60's, la compañía "Accent" se convierte en la marca más popular de este ingrediente. Conocemos muy bien esta marca en Puerto Rico por la popularidad de su línea de productos destinados para el Caribe, conocida como "Sazón Accent." Hoy en día se producen alrededor de 1.5 millones de toneladas de MSG anualmente.

 

  El Glutamato Monosódico que se encuentra naturalmente en alimentos como la carne, las setas, el queso, las algas y algunos vegetales cumple unas funciones beneficiosas para nuestros cuerpos, pero el Glutamato Monósodico refinado es un amino ácido libre que se comporta de manera totalmente diferente a cuando lo ingerimos como parte de una proteína compleja.

  La primera persona en reportar reacciones adversas al MSG fue el Dr. Robert Ho Man Kwok, en el "New England Journal of Medicine" en 1968. Él notó que unos 20 minutos luego de comer en algunos restaurantes chinos de Estados Unidos comenzaba a sufrir de tensión en el pecho y mareos. Desde entonces muchas otras personas han reportado síntomas inmediatos al consumir MSG. Aunque comúnmente esto se describe como una alergia, la evidencia sugiere que todos podemos sufrir los mismos efectos adversos. La ausencia de reacciones inmediatas en la mayoría de nosotros sólo significa un diferente nivel de tolerancia, por eso no sufrimos daños notables. Hay evidencia, sin embargo, de que una dieta prolongada alta en Glutamato Monosódico refinado puede causar varios problemas, aún en personas en buen estado de salud. ¿Por qué somos siempre los consumidores los que tenemos que tomar todos los riesgos... y las grandes compañías todas las ganancias?

  El problema del MSG no es sólo de mareos y malestar. En el año 1969, el Dr. John W. Olney reportó que animales de laboratorio sufrían lesiones cerebrales y desórdenes neuroendocrinales al ser expuestos al MSG. Más aún, estos se volvían grotescamente obesos. El Dr. Olney sospechaba que esto se debía a daños causados al hipotálamo (el área del cerebro que controla el apetito) y confirmó que el MSG puede causar daño cerebral inmediato y varios desórdenes de ahí en adelante. Una gran cantidad de estudios comprueban este resultado, hasta el punto que hoy se utiliza comúnmente el MSG para crear obesidad en los pobrecitos animales de laboratorio para hacer estudios de diabetes y demás. La estimulación de un apetito desmesurado es una de las razones primordiales por las que la industria utiliza ampliamente el MSG.

  El MSG es una neurotoxina que puede causar una variedad de reacciones, desde dolor de cabeza hasta daño cerebral permanente. Desde que comenzó el uso de MSG a gran escala, en nuestra sociedad han aumentado los casos de Alzheimer's, cáncer del cerebro, esclerosis múltiple, Parkinson's, derrames y otras enfermedades del sistema nervioso. Algunos investigadores también atribuyen al MSG , y no al azúcar, el aumento en el comportamiento violento y los problemas de aprendizaje. En su libro "Excitotoxins: The Taste That Kills," el Dr. Russell Blaylock describe como el MSG acelera increiblemente el crecimiento del cancér y como las células del sistema nervioso literalmente se desintegran con la presencia de MSG si este traspasa la barrera de sangre-cerebro. Debido a que esta barrera es más débil en infantes y personas de avanzada edad, estos corren el mayor riesgo.

 

  En el 1972, el Dr. Olney se presentó frente al Senado de los Estados Unidos para discutir los efectos dañinos del Glutamato Monosódico, especialmente los riesgos para los infantes. En esta época el MSG se encontraba en todas las comidas de bebé. Respondiendo a esta presión, la industria de comida de infantes eliminó el MSG de sus productos, pero lo sustituyó por otros ingredientes que contienen Glutamato Monosódico, como el "autolyzed yeast" y el "hydrolyzed vegetable protein."

  En la industria, un alimento que contiene MSG de una forma en que el consumidor no lo puede reconocer, se llama de "etiqueta limpia." Las compañías evitan mencionar que un producto contiene MSG utilizando palabras como:

Sabores Naturales, Sabores Artificiales / Natural Flavors, Artificial Flavors
Especias / Spices
(
si una mezcla de especias contiene menos de un 50% de MSG, no se tiene que mencionar)
Proteína Hidrolizada / Hydrolyzed Protein
Sodium Caseinate
Calcium Caseinate
Autolyzed Yeast

Proteína Texturizada (incluyendo la Carne de Soya) / Textured (Soy) Protein
Autolyzed Yeast
Flavoring
Seasoning
Soy Protein Isolate
Glutamic Acid

 

  El uso de MSG sigue creciendo. Hoy en día se encuentra en la gran mayoría de los alimentos de restaurantes y supermercados; sopas, aderezos, salsas, comidas congeladas, comidas instantáneas, helados, galletas, panes, carnes... básicamente en cualquier alimento de pote, de lata o listo para comer, aún los vegetarianos o mercadeados como "saludables" y especialmente en aquellos que son "de dieta," "bajo en sodio" o "sin grasa," para compensar por la pérdida de sabor. La industria de "fast foods" y comida pre-empacada dejaría de existir sin este y otros químicos que confunden nuestro paladar para que pueda disfrutar de alimentos sosos, de baja calidad y con poco valor nutricional.

  En la comida puertorriqueña, según la han definido las grandes compañías en las últimas décadas, se encuentra el MSG a través del uso de productos como "Sazón Accent," "Adobo Goya" y "Cubitos Knorr." En éste último puedes corroborar la etiqueta y verás "glutamato monosódico... proteína hidrolizada... especias," tres formas de MSG. De hecho, en Puerto Rico puedes comprar un porte de MSG puro en el supermercado. ¡Qué vergüenza! En otros países al menos las compañías tienen que esconder y disfrazar esta sustancia en sus etiquetas para lidiar con consumidores informados.

  Hasta los restaurantes más lujosos en PR han decidido que es más económico utilizar uno de estos productos para preparar "comida criolla" que tener que picar un poco de ajo, cebolla, recao y cilantrillo. Por otra parte, nosotros los consumidores compartimos la responsabilidad, porque tendemos a despreciar aquellos alimentos que no contienen MSG o grandes cantidades de azúcar.

 

  Aún así, es sencillo eliminar totalmente el MSG de nuestra dieta. Una guía sencilla que puedes seguir son nuestros "Siete Criterios para la Selección de Alimentos." Para dar sabor, no hay nada mejor que la naturaleza con su gran abundancia de hierbas y especias. Algunas personas reportan sentirse mejor inmediatamente después de eliminar el MSG de su dieta. Nunca vuelven a sentir dolores de cabeza y malestares que habían sido "normales" durante toda su vida.

  No vivimos en un mundo perfecto, y quizás consumiremos alguna cantidad de MSG en ocasiones, especialmente cuando las alternativas para "comer fuera" son escasas o inexistentes, pero vale la pena reducir su consumo lo más posible. Sólo tenemos que tomarnos un momento para aceptar que sin un poco de esfuerzo de nuestra parte, nunca tendremos un alimento sano y agradable. Esto siempre ha sido verdad para el ser humano... y siempre así será.

 

 

*** Les recomendamos sobre todo el exelente libro del Dr. Blaylock, "Excitotoxins: The Taste That Kills." Otro buen libro con información valiosa para ayudarte a decifrar etiquetas y eliminar el MSG de tu vida es "Battling the MSG Myth: A Survival Guide and Cookbook," por Debby Anglesey.

 

 
 
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